30.11.09

¡Viva Perú!

Por años quise ir a Perú...

En realidad recuerdo que alguna vez le prometí a alguno de los novios que tuve que iríamos juntos. Meses después, cuando él me dejó por otra, me prometí a mi misma llegar a Perú, sola, como una suerte de metáfora de mi independencia, de mi no necesidad de una relación de pareja.

Y así fue, llegue a Perú. Ya sin rencores hacía ese primer ex-novio, con el corazón de nuevo roto y con una ruptura mental hacía el amor.

Perdón por tan poco (dibujos) Perú, gracias por tanto...

Posdata: Machu Pichu fue impagable, no fui.



Las llamas son un paisaje sorprendente, parecen reír cada vez que  las miras...


La comida de plazas (de mercado) es la mejor manera conocer la idiosincrasia del país... Recuerdo especialmente un día en Cuzco en donde comimos trucha frita, trucha que viajo en las bóvedas del autobús con nosotros.

Mientras entre a una de las iglesias de Perú, por aquel agüero de pedir un deseo cada vez que entraba a una iglesia nueva, me tope con un funeral... fue muy mágico y nostálgico.
En uno de los terribles trayectos en autobús por las carreteras peruanas (que giran y giran por los Andes) y con una tristeza inconclusa que no acababa de asimilar me tope con esta imagen: una mamá mulita con su pequeño burrito.
El efecto peruano de girar y girar mientras se viaja... desencadeno un interminable afán de sacar fuera todo lo malo que llevaba dentro.
Hasta aquí me llegaron los ánimos de dibujar... lo dicho la tristeza me llego más rápido que el final del viaje y me toco parar... despedí mi diario de dibujos de Perú con esos interminables  galpones de pollos que uno ve y huele por las carreteras de camino a Lima...
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