"Un nuevo pasatiempo posdivorcio: tomo un libro del librero, cualquier libro escrito por una mujer —no de la colección Hereditas, que no tiene a ninguna salvo a Safo—, y después de leer algunos párrafos, si me gustan, consulto la página de Wikipedia de la autora. Algunas están vivas, otras son atemporales, todas son mayores que yo: Susan Howe, Audre Lorde, Alice Oswald, Marguerite Duras, María Zambrano. En sus biografías de Wikipedia, bajo directo a la sección que habla de sus matrimonios y relaciones amorosas. La mayoría tuvo más de un matrimonio o relación larga. Estadísticamente, tres relaciones es la media. La primera casi siempre fue atormentada y breve, aunque no siempre lo suficientemente breve. La mayoría de ellas encontró formas más hondas, más plenas del amor en sus segundas o terceras vueltas, más tarde en la vida, más entradas en la madurez. Leer sus estadísticas amorosas me llena de alivio, por ellas y por mí. Y pienso que esto, ahora, con el turista, querer lo que no está ahí, desear lo que no hay, encender el deseo con la ausencia, eso no puede llamarse amor, eso debe llamarse otra cosa: carne, círculo, polvo, tiempo, noche de domingo".
Es un fragmento de Principio, medio, fin de Valeria Luiselli.
Este hallazgo no es mío, es de mi amigo Esteban que supo elegirlo para cerrar la conversación que tuvimos después de ir al teatro. Una conversación existencial como las que solemos tener. Esa noche vimos una adaptación de Insolación (1911) de Emilia Pardo Bazan. En la obra se daban distintas definiciones de qué es estar enamorada —que no están en la obra original sino que se sumaron en la adaptación—, una de ellas me gustó mucho:
—"Sabes que estas enamorada porque todo lo demás te aburre".
1 comentario:
Qué gusto ver que sigue existiendo este sitio. Como sobreviviente de una separación reciente te mando un abrazo solidario.
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