29.6.09

Buenos Aires



De mis últimos días en Argentina en la soleada primavera porteña.

"Buenos Aires, no exite" fue la frase que empleó Marcel Duchamp para descibir su experiencia de vida en Argentina -permaneció allí nueve meses, huyendo del servicio miliatar francés-. Aunque para mí Buenos Aires si existe, tanto esta frase como el mismo Marcel coexistieron en mi vida durante los últimos meses de 2008.

En sí todos son dibujos sueltos, de martes en la noche. Cosas y personas que no quería olvidar.



Saudaí:
Dícese de la palabra que no se escribir, pero que significa un momento de tristeza existencial.

Esta idea es buenisíma para contentar novios.

Uuuuuu... provarse ropa.

Una obra que no es una obra de arte.

No se por qué, pero dormía demasiado... de-ma-sia-do

Como vivía en Olivos, viajar hasta el Congreso -donde trabajaba- siempre me tomó mucho tiempo, cerca de 1:20 m.

Para variar me dormía.


Ramona envió una donación de revistas para la Biblioteca del MamBo (Museo de Arte Moderno de Bogotá).


Mi amorcito, amorsote.

Frito, un osito de felpa que André tenía desde niño siempre dio vueltas por ahí.

Que altas.

Plancha... plancha... hasta que el crespo se caiga!

Un día acompañe a Richie al chino a comprar obsequios para su familia en Bogotá. compro muchaaaaaas botellas de Fernet.


Esa noche en casa de Richie se dio una fiesta, una de sus compañeras de apartamento se me hizó insorpotable.


Al amanecer de ese día cuando todo se terminó comimos pancho con Lau y Pably. Es impresinable lo rico que resulta comer cualquier cucheria luego que uno ha tomado.


Cerca al apartamento había un parque llamado Nuestro Señora de la Vida, allí hicimos un picnic.


Casa Inc, una galería especializada en dibujo se convirtio en mi sitio favorito para mis últimos dias en Baires. Reuerdo un día de pleno verano en que fuí y que sentí que me derretía en la calle.



Receta de una mujer ascendosa... (arroz con huevo)

Me robarón.

20.6.09

Lo de Pepe Club


Los recuerdo y pienso a todos: Mariano (y su hijita Carolina), Sandro (de República Dominicana), Laura cromi (con su inconfundible olor), Damián (y la licuadora), Hazar (EL PAKISTANÍ, de las mejores personas que he conocido en la vida), Mi Joaca hermosa (la más) y Cristi (muy guapo y buena onda).

4.6.09

Montevideo


En agosto de 2008 viaje con André a Montevideo, para celebrar su cumpleaños. Como conocí en invierno a Uruguay se me hizo un país azul y muy frio, esa será mi imagen de él hasta que regrese de nuevo.

Ver tantos tendederos de ropa me fascinó. Se me hacía como el cuarto de costura de mi mamá donde la ropa esta por todas partes.


Viajamos en barco desde la isla de Tigre (siempre que pienso en Tigre recuerdo a Joaquina) hasta Carmelo en Uruguay, atravezando el rio de la plata. Al llegar, el frio me aturdió, mientras que a André un polícia de imigración con voz despectiva le preguntó: ¿Qué hace un colombiano en Uruguay?

Obviamente lo requisarón y revisarón nuestro equipaje, por la demora perdimos el autobus a Montevideo.


Esperando en Carmelo, vi pasar una chica en bicicleta que me hizo reir mucho. Una perrita -había tenenido muchos hijos me di cuenta- nos siguió por todas partes,bla que llame "Uru".


Luego de una hora y media por fin salimos hacía Montevideo. El paisaje era impresionablemente plano. Así todos digan lo contrarío a mi se pareció a Boyacá, pero sin montañas.


Una vez en Montevideo además del frio, el viento que proviene del rio me agobió aún más. !Estaba tullida!

André tomo muchas fotos, mientras yo caminaba con un mapa. El preferió que recorrieramos las calles a la zar. La ciudad vieja fue lo más bonito.


Recuerdo muchas cosas graciosas: justo en frente de la casa de gobierno estaban cuatro policias hizando bandera, uno de ellos era muy gordo y chiquito y sobresalia de los demás. Mientras caminabamos por la costanera vimos a una pareja mayor (60 y tantos) dandose un beso muuuuy apasionado. Hacía pocos días había comprado unos zapatos azul rey... fueron un hit!



De los momentos lindos en Uruguay recuerdo una mañana en el hostal cuando bajamos a desayunar, el ambiente estaba muy cálido y sonaba musica de Jorge Drexler.

"En que hotel... de que país... en el que ahora me desveloooooo... Me estoy sintiendo lejos de casa... a tantas horaaaaas".

Es realmente hermosa.


La plata se nos acabo muy rápido, y a excepción del cuadernito que compre en el Museo Torres-García (Todo el mundo debe visitar ese Museo) donde hice estos dibujos no pude comprar nada más.

En una de nuestras cenas comimos una hamburguesa para los dos, la mesera se me hizo re mala onda y no para de mirarnos mientras comiamos.



Llovió mucho y realmente hizo mucho frio ( muchisimo). El último día caminamos la ciudad con nuestro equipaje al hombro, conocimos el estadio Centenario.

El frio era tan profundo que en un momento se me coló por dentro y me invadió una gran nostalgia que me hizo pensar con tristeza en mi casa.


Decidimos esperar en el terminal de autobuses a que fuera la hora de salida, una señora no paro de gritar "Isabeeeeeeeel" intentando calmar a su hija. Era una niña realmente maromera.


Y esperamos... y esperamos... y esperamos...



Mientras yo miraba vitrinas, André estaba muy concentrado en Romina. Ese será el nombre de una de su novelas.


El viaje de Montevideo a Carmelo, donde tomariamos nuevamente el barco a Buenos Aires, ha sido uno de los momentos más frios de mi vida. El frio es una sensación inolvidable.


Llegamos a Buenos Aires a las 7 a.m. Teníamos $ 5 en el bolsillo y gastamos tres en en dos facturas en la estación de Tigre y los otros dos en los tiquetes hasta Olivos.

Al llegar buscamos nuestros ahorros, cocinamos carne e hicimos puré de papas (quien me conozca sabe que el que realmente cocinó fue Andrés).

Una vez... barriga llena corazon contento, nos acostamos a dormir en nuestra cama calientica.